Guía deHogar

Mejores hornos eléctricos en Chile (2026)

Dos hornos eléctricos de mesa comparados a $34.990 y $61.990: cuántos litros necesitas según cuántos comen en casa y qué agrega de verdad la convección. Precios verificados en MercadoLibre Chile.

Actualizado: 2026-08-07 · Por Equipo editorial

La diferencia entre estos dos hornos eléctricos no es de calidad, es de uso, y confundir las dos cosas es lo que hace que la gente compre mal. El Ursus Trotter de 38 litros a $61.990 es el horno para una casa donde se cocina de verdad: tiene convección, termostato de 50 a 230 °C, luz interior y timer con alarma, y adentro cabe una fuente familiar o una bandeja de queque. El Thomas TH-16N01 de 16 litros a $34.990 es el horno para una o dos personas, o para complementar el horno grande de la cocina sin encenderlo entero para dos porciones. Con 16 litros no entra un pollo, y eso no lo convierte en mal horno: lo convierte en otro horno. La pregunta que ordena la decisión es cuántos comen en tu casa y si este va a ser el horno principal o el segundo. Los precios son los publicados en MercadoLibre Chile y las cifras técnicas salen de la ficha de cada fabricante.
Horno Eléctrico Ut-backofen Pro-b 38l Color Negro Ursus Trotter

El horno eléctrico Ursus Trotter UT-Backofen Pro-B de 38 litros es un horno de mesa con convección, pensado para ser el horno principal de una familia. Suma termostato de 50 a 230 °C, luz interior y timer de 2 horas con alarma sonora, a cambio de ocupar 49 cm de mesón.

$61.990 por 38 litros con convección, que es el salto real frente a los hornos de mesa chicos: entra una fuente familiar, un pollo o una bandeja de queque, y un ventilador reparte el calor para que la cocción quede pareja. Suma tres cosas que en esta categoría se agradecen todos los días: termostato de 50 a 230 °C, con un mínimo suficientemente bajo para leudar masa o deshidratar fruta; luz interior, para mirar cómo va la preparación sin abrir la puerta y perder temperatura; y timer de 2 horas con alarma sonora. Las concesiones son de espacio y de accesorios: mide 49 cm de ancho por 41,3 cm de fondo y pesa 9,2 kg, así que se le asigna un lugar fijo en el mesón y no se mueve, y solo incluye bandeja. Si quieres rejilla adicional, va aparte.

  • 38 litros: entra una fuente familiar, un pollo o una bandeja de queque, que es el salto real frente a los hornos de 16 litros
  • Convección: un ventilador reparte el calor por todo el interior y la cocción queda pareja, lo que separa un horno para hornear de uno para tostar
  • Termostato de 50 a 230 °C: control de temperatura real, con un mínimo suficientemente bajo para leudar masa o deshidratar fruta
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Mejor horno eléctrico barato para una o dos personas

Horno Electrico Thomas Th-16n01 Negro

Horno Electrico Thomas Th-16n01 Negro

El horno eléctrico Thomas TH-16N01 es un horno de mesa de 16 litros, el más económico del catálogo y el punto de entrada para tener horno propio. Trae grill, timer y control mecánico por perillas, sin convección ni luz interior.

$34.990 es el precio de entrada más bajo para tener horno propio, y para una pieza de estudiante, un departamento de una persona o una oficina, cumple. Trae 16 litros, 1.500 W, resistencias arriba y abajo con función grill, timer, dos posiciones de bandeja y controles mecánicos por perilla, que no tienen menú que aprender ni electrónica que falle. Con 42 cm de ancho cabe en una repisa o sobre el microondas, y calienta rápido justamente por su poco volumen. Tres concesiones que hay que aceptar antes de pagar: no tiene convección, así que conviene rotar la bandeja a mitad de cocción para que el dorado quede parejo; no tiene luz interior, y cada vez que quieras mirar hay que abrir la puerta; y su perilla de temperatura es un control por posición, no un termostato de precisión.

  • $34.990: es el precio de entrada más bajo para tener horno propio sin depender del de la cocina
  • 16 litros en 42 cm de ancho: cabe en una repisa o sobre el microondas sin tomarse el mesón completo
  • Resistencias arriba y abajo con función grill: gratina, tuesta y hornea porciones individuales

Cuántos litros según cuántos comen en casa

La capacidad es el dato que decide si un horno eléctrico de mesa te va a servir o te va a frustrar, y se elige por cuántos comen en la casa, no por el precio. Como orientación práctica: hasta unos 20 litros el horno es para una o dos personas y para uso complementario, es decir tostar, gratinar, recalentar y hornear porciones individuales. Entre 30 y 45 litros ya es un horno con el que se cocina para tres a cinco personas, con espacio para una fuente familiar o una bandeja de queque. Sobre los 50 litros se entra en el territorio de reemplazar por completo el horno de una cocina.

Los 16 litros del Thomas caen de lleno en el primer tramo. Adentro entra una pizza individual, un par de porciones o una fuente pequeña, y ahí termina la lista. No es una limitación oculta ni un defecto: es la talla del producto, y a $34.990 es coherente. El problema aparece cuando alguien compra 16 litros para una familia de cuatro y descubre en la primera cena que tiene que hornear en dos tandas, que es exactamente el trabajo que quería evitar.

Los 38 litros del Ursus Trotter caen en el segundo tramo y es donde está la mayoría de los hogares que buscan un horno eléctrico de mesa en Chile. Con ese volumen entra un pollo entero, una fuente de lasaña o una bandeja de galletas, y el horno deja de ser un accesorio para pasar a ser la herramienta principal en casas sin horno empotrado o con una cocina a gas cuyo horno ya no calienta bien.

Una advertencia sobre los litros declarados: el volumen es del interior completo, y el espacio realmente utilizable siempre es menor, porque las resistencias ocupan la parte de arriba y de abajo, y la preparación necesita separación de ellas para no quemarse por contacto de calor directo. Por eso la regla práctica es no comprar justo al límite de lo que planeas hornear. Si tu fuente favorita mide 30 cm, mídela antes y compara contra el ancho útil, no contra los litros.

Qué agrega la convección y cuándo no la vas a extrañar

Convección significa que el horno tiene un ventilador que hace circular el aire caliente por todo el interior en vez de dejar que el calor suba y se estanque. El efecto es doble y bastante concreto: la cocción queda pareja, sin la zona que se dora primero y la que queda pálida, y suele tomar menos tiempo porque el aire en movimiento transfiere calor más rápido que el aire quieto. El Ursus Trotter la trae; el Thomas no.

Donde más se nota es en repostería y en todo lo que necesita dorado uniforme: queques, pan, galletas, masas. Sin convección, el calor no circula y en un espacio chico como los 16 litros del Thomas las resistencias quedan muy cerca de la preparación, así que el resultado típico es que se dora arriba antes de estar cocido adentro. Con convección, esa diferencia entre la superficie y el centro se acorta y el horno se comporta de forma más predecible.

Ahora, la parte honesta: hay usos donde la convección no aporta nada. Tostar pan, gratinar un pastel de choclo, calentar una pizza congelada o recalentar dos porciones son tareas de calor directo, y para eso las resistencias arriba y abajo del Thomas hacen el trabajo igual de bien. Si lo que vas a hacer con el horno es eso, pagar por convección es pagar por una función que no vas a usar.

El truco para convivir con un horno sin convección se aprende rápido y se llama rotar la bandeja. A mitad de la cocción, abres, giras la bandeja 180 grados y la vuelves a meter, para que la zona que estaba en el punto más caliente pase al menos caliente. Funciona, cuesta cinco segundos y es lo que hacía todo el mundo antes de que la convección se volviera común. Lo que sí pierdes en esa maniobra es temperatura, y en un horno sin luz interior como el Thomas, cada mirada implica abrir la puerta.

Los $27.000 de diferencia, línea por línea

Del Thomas de $34.990 al Ursus Trotter de $61.990 hay $27.000, casi el doble de precio, y la lista de lo que se agrega es corta y verificable. Capacidad: 38 litros en lugar de 16. Convección: ventilador que reparte el calor, en lugar de calor estático. Termostato de 50 a 230 °C, en lugar de una perilla de temperatura por posición. Luz interior, que el Thomas no tiene. Timer de 2 horas con alarma sonora, en lugar de un timer sin aviso.

De esos cinco puntos, dos justifican solos el salto y tres son mejoras de comodidad. Los litros son el primero, porque es la diferencia entre cocinar en una tanda o en dos, y no se resuelve con maña. La convección es el segundo, porque cambia el tipo de preparaciones que el horno hace bien. El termostato, la luz y la alarma son buenos de tener, hacen el uso diario más cómodo y ninguno de ellos, por sí solo, es motivo de compra.

El termostato merece un párrafo aparte porque se confunde con el control de temperatura. Los dos hornos tienen perilla para regular la temperatura, así que en los dos puedes elegir a cuántos grados horneas. La diferencia es la precisión: el Ursus declara un termostato con rango de 50 a 230 °C, y ese mínimo de 50 °C es suficientemente bajo para leudar masa o deshidratar fruta, que son usos que un horno chico no permite. En el Thomas, la temperatura real puede desviarse algunos grados de lo que marca la perilla, algo esperable en un horno de su precio.

Puesto al revés, lo que compran los $34.990 del Thomas es igual de claro: horno propio, con grill, timer y dos posiciones de bandeja, en 42 cm de ancho y con controles mecánicos que no tienen nada que se eche a perder. Su rival real no es el Ursus Trotter, es no tener horno. Si eres una o dos personas y el horno grande de la cocina funciona, este ahorra encender ese horno completo para calentar dos porciones, y esa sola función ya paga el precio.

El espacio de mesón es un costo que nadie cuenta

Un horno eléctrico de mesa ocupa mesón de manera permanente, y en una cocina chilena promedio el mesón es el recurso más escaso de la casa. El Ursus Trotter mide 49 cm de ancho, 41,3 cm de fondo y 35 cm de alto, y pesa 9,2 kg. El Thomas mide 42 cm de ancho, 27 cm de fondo y 27 cm de alto. Son siete centímetros de ancho de diferencia, que parecen poco, y catorce centímetros de fondo, que no lo son.

El fondo es la medida que más problemas da y la que menos se mira. Un mesón estándar tiene alrededor de 60 cm de profundidad, así que un horno de 41,3 cm de fondo deja poco espacio libre por delante y prácticamente ninguno por detrás. Y por detrás se necesita espacio: los hornos eléctricos disipan calor por la parte trasera y no conviene pegarlos al muro ni encajonarlos entre otros aparatos.

Los 9,2 kg del Ursus tienen la misma implicancia práctica: no es un equipo que muevas seguido para guardarlo después de usar. Lo razonable es asignarle un lugar fijo desde el primer día, con enchufe cerca y con espacio libre alrededor. El Thomas, en cambio, con 42 × 27 × 27 cm cabe en una repisa o sobre el microondas, y ese es un argumento tan válido como cualquier especificación técnica en una cocina de departamento chico.

La recomendación es aburrida y evita una devolución: antes de comprar, mide con huincha el largo de mesón libre que realmente tienes, no el que crees tener, y descuenta lo que ocupan el hervidor, la juguera y el escurridor de platos. Los dos hornos funcionan a 220 V y se enchufan a un tomacorriente normal, pero el Ursus, al trabajar más rato y a más volumen, agradece un enchufe propio y no una zapatilla compartida con media cocina.

Accesorios, puerta y limpieza: los detalles que se notan al mes

En accesorios, curiosamente, el horno barato viene mejor servido. El Thomas incluye rejilla y bandeja; el Ursus Trotter solo incluye bandeja. Si vas a usar el grill del Ursus o quieres hornear en dos alturas, la rejilla adicional es una compra aparte que conviene cotizar de inmediato, porque un accesorio de recambio para un modelo específico no siempre se consigue después.

La puerta es el punto donde la diferencia de precio se ve a simple vista. El Thomas declara puerta de vidrio de una capa y no desmontable. Que no se desmonte importa para una sola cosa, pero importa: la limpieza. Los restos que salpican quedan en la cara interna del vidrio y hay que alcanzarlos desde adentro, con el horno frío y con paciencia. Ninguno de los dos tiene función autolimpiante, así que en los dos casos la limpieza es a mano, con el horno frío y sin productos abrasivos que rayen el interior.

En controles, los dos usan panel mecánico con perillas y eso es una buena noticia. No hay menú que aprender, no hay pantalla que se apague y no hay electrónica de control que sea la primera en fallar a los tres años. Es la solución simple y en esta categoría de precio es también la más confiable. La diferencia está en lo que las perillas comandan: en el Ursus, un termostato con rango declarado; en el Thomas, una regulación por posición.

Una recomendación que sirve para los dos: la primera vez que uses un horno eléctrico nuevo, enciéndelo vacío a temperatura alta durante unos minutos con la cocina ventilada. Los residuos de fabricación en las resistencias producen olor la primera vez que se calientan, y es mejor que ese olor se vaya antes de que haya comida adentro. No es señal de defecto ni algo exclusivo de una marca.

¿Cuál elegir?

Si en tu casa comen tres o más personas, o si el horno va a ser el principal y no el segundo, el Ursus Trotter de 38 litros a $61.990 es la elección clara: entra una fuente familiar, la convección reparte el calor y deja la cocción pareja, el termostato llega desde 50 °C y la luz interior te evita abrir la puerta cada vez que quieres mirar. Su costo real no está en los $61.990 sino en los 49 × 41,3 cm de mesón que ocupa de forma permanente, así que mide antes de comprar y súmale la rejilla, porque solo incluye bandeja. Si son una o dos personas, o si lo que necesitas es tostar, gratinar y recalentar sin encender el horno grande de la cocina, el Thomas TH-16N01 a $34.990 hace exactamente ese trabajo por $27.000 menos, con la condición de aceptar que sin convección hay que rotar la bandeja a mitad de cocción y que sin luz interior cada mirada cuesta temperatura. Entre 16 y 38 litros no hay un horno mejor y uno peor: hay dos hornos para dos cocinas distintas.

Preguntas frecuentes

¿Cuál conviene, un horno eléctrico de 16 litros o uno de 38 litros?

Depende de cuántos comen en casa y de si va a ser el horno principal. El Thomas de 16 litros a $34.990 es correcto para una o dos personas y para uso complementario: tostar, gratinar, recalentar y hornear porciones individuales sin encender el horno grande de la cocina. El Ursus Trotter de 38 litros a $61.990 es el que corresponde desde tres personas hacia arriba, o si vas a hornear de verdad, porque adentro entra una fuente familiar y porque suma convección, termostato de 50 a 230 °C, luz interior y timer con alarma. Los $27.000 de diferencia compran capacidad y convección; el resto son comodidades.

¿Cuántos litros de horno necesito según el tamaño de mi familia?

Como orientación práctica: hasta unos 20 litros el horno sirve para una o dos personas y para uso complementario, con espacio para una pizza individual o un par de porciones. Entre 30 y 45 litros ya se cocina para tres a cinco personas, con lugar para una fuente familiar, un pollo o una bandeja de queque, y ese es el tramo del Ursus Trotter de 38 litros. Sobre los 50 litros se entra en el terreno de reemplazar por completo el horno de una cocina. Ojo con un detalle: los litros declarados son del interior completo y el espacio realmente utilizable siempre es menor, así que no compres justo al límite de lo que planeas hornear.

¿Qué es la convección en un horno eléctrico y para qué sirve?

Es un ventilador que hace circular el aire caliente por todo el interior del horno en vez de dejar que el calor suba y se estanque. Sirve para dos cosas concretas: la cocción queda más pareja, sin una zona que se dora antes que el resto, y suele tomar menos tiempo, porque el aire en movimiento transfiere calor más rápido que el aire quieto. Donde más se nota es en repostería y en todo lo que necesita dorado uniforme, como queques, pan, galletas y masas. Donde no aporta nada es en tostar, gratinar o recalentar, que son tareas de calor directo. De los dos hornos de este ranking, solo el Ursus Trotter la trae.

¿Cabe un pollo entero en un horno eléctrico de mesa?

En los 38 litros del Ursus Trotter, sí. En los 16 litros del Thomas, no: ahí entra una pizza individual, un par de porciones o una fuente pequeña. La medida que decide no es solo el volumen sino la altura útil, porque las resistencias van arriba y abajo y la preparación necesita separación de ellas para no quemarse por contacto de calor directo. Si tienes una fuente específica que quieres usar, mídela con huincha y compárala contra las dimensiones interiores antes de comprar, en vez de confiar en los litros declarados.

¿Un horno eléctrico de mesa puede reemplazar al horno de la cocina?

Uno de 38 litros como el Ursus Trotter puede ser el horno principal de una casa sin horno empotrado, o de una cocina a gas cuyo horno ya no calienta bien, y para tres a cinco personas cumple ese rol. Uno de 16 litros como el Thomas no reemplaza a nada: complementa, y esa es su gracia, porque encender el horno grande de la cocina para calentar dos porciones es desproporcionado. Si tu plan es sacar la cocina completa y quedarte solo con el horno de mesa, el tramo que corresponde mirar parte en los 38 litros y sigue hacia arriba.

¿Cuánto consume un horno eléctrico de mesa?

Depende de su potencia y del tiempo que lo uses. El Thomas trabaja a 1.500 W, es decir 1,5 kW, bastante menos que el horno de una cocina eléctrica. Para calcular el costo en tu caso, multiplica esa potencia en kW por las horas de uso y por el valor del kWh que aparece en tu boleta de luz. Lo que sí se puede afirmar sin números es la lógica de fondo: calentar un volumen de 16 o 38 litros consume menos que calentar el horno completo de una cocina, así que para porciones chicas el horno de mesa siempre sale más conveniente.

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